"EL HOMBRE QUE PLANTABA ÁRBOLES". JEAN GIONO

Un relato lleno de sensibilidad que es un canto al desinterés y a la generosidad y que exalta el enorme valor que hay en un acto tan sencillo como es plantar un árbol.

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En una yerma comarca de Provenza, un hombre solitario planta centenares de miles de árboles y transforma en un paraíso lleno de vida lo que antes era una región inhóspita y casi deshabitada. Es la historia de Elzéard Bouffier, un personaje inolvidable por su desinterés, por su enorme generosidad y por dejar huella en la tierra sin anhelar recompensa alguna. Jean Giono, uno de los escritores franceses más importantes de este siglo (XX), creó el personaje de Bouffier para “hacer que la gente amara a los árboles, para ser más exacto, hacer que amen el plantar árboles”. En su obra alienta una comunión con el silencio mundo de las plantas, que purifica y renueva la tierra que nos rodea, nos reconforta y nos reconcilia.

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La novela de Jean Giono que fue escrita alrededor de 1953, es poco conocida en Francia. El texto se pudo recuperar gracias a que contrariamente a lo que sucede en Francia, la historia ha sido ampliamente difundida en el mundo entero y ha sido traducida a trece idiomas. Lo que ha contribuido también a que se hallan hecho numerosas preguntas alrededor de la personalidad de Eleazar Bouffier y sobre de los bosques de Vergins. Si bien es cierto que el hombre que plantó los encinos es un simple producto de la imaginación del autor; es importante aclarar que efectivamente en ésta región se ha realizado un enorme esfuerzo de reforestación, sobretodo a partir de 1880. Cien mil hectáreas han sido reforestadas antes de la Primera Guerra Mundial, utilizando predominantemente pino negro de Austria y malezas de Europa. Estos bosques son actualmente bellísimos y han efectivamente transformado el paisaje y el régimen de las aguas de esta región. He aquí el texto de la carta que Giono escribió al director del Departamento de Aguas y Bosques, el señor Valderyon, en 1957 haciendo referencia a esta novela.

Querido Señor:

Siento mucho decepcionarlo, pero Eleazar Bouffier es un personaje inventado. El objetivo de esta historia es el de hacer amar a los árboles, o con mayor precisión: hacer amar plantar árboles (lo que después de todo, es una de mis ideas más preciadas). O, si se considera por el resultado; el objetivo es obtener el mismo resultado de nuestro personaje imaginario. El texto que usted ha leído en "Trees and life" ha sido traducido al Danés, Finés, Sueco, Noruego, Inglés, Alemán, Ruso, Checoslovaco, Húngaro, Español, Italiano, Yddish y Polaco. Cedo mis derechos gratuitamente a todas las reproducciones. Un americano me ha buscado recientemente para solicitarme la autorización para hacer un tiraje de 100 000 ejemplares del texto que van a ser repartidas gratuitamente en América (algo que tengo bien entendido y aceptado). La Universidad de Zagreb ha hecho una traducción al Yugoslavo. Este es uno de los textos que he escrito de los que me siento más orgulloso, porque cumple con la función para la que fue escrito. Dicho sea de paso, esta historia no me aporta ningún céntimo.

Si a usted le es posible, me encantaría que pudiéramos reunirnos para hablarprecisamente de la utilización práctica de este texto. Yo considero que es ya el tiempo de que hagamos una política favorable al árbol, a pesar de que la palabra política parezca bastante mal adaptada.


Muy cordialmente,

Jean Giono

EL HOMBRE QUE PLANTABA ÁRBOLES

Para que un personaje manifieste sus más excepcionales cualidades, hay que tener la fortuna de poder observar su actuación a lo largo de muchos años. Si dicha actuación está desprovista de todo egoísmo, si obedece a una generosidad sin par, si es del todo cierto que no abriga un afán de recompensa y que, por añadidura, ha dejado una huella patente sobre la faz de la tierra, entonces no cabe error alguno.

Hará cosa de cuarenta años, hice un largo viaje a pie por unos montes poco frecuentados por turistas, sitos en esa antigua región donde los Alpes se adentran en la Provenza. En los tiempos en que comprendí mi caminata a través de aquellos parajes despoblados, todo era tierra yerma y descolorida. Nada crecía en ella salvo el espliego.

Cruzaba la comarca por su parte más ancha y, tras tres días de camino, me encontré en medio de la más absoluta desolación. Acampé junto a las ruinas de un pueblo abandonado. Me había quedado sin agua el día antes y precisaba encontrar más. Aunque asoladas, aquellas casas, arracimadas como un panal de avispas viejo, indicaban que una vez tuvo que haber alli una fuente o un pozo. Fuente había, en efecto, pero seca. Las cinco o seis casas sin techo, roídas por el viento y la lluvia, y la minúscula capilla con el campanario medio derruido, se levantaban como las casas y capillas de los pueblos habitados, mas todo signo de vida se había esfumado.

Hacía un hermoso día de junio, radiante bajo el sol, pero sobre aquella tierra expuesta, el viento, en lo alto del cielo, soplaba con una insoportable ferocidad. Rugía entre los esqueletos de las casas cual león defendiendo su comida. Tuve que trasladar el campamento.

Después de cinco horas de marcha, seguía sin encontrar ni una gota de agua y nada alentaba la esperanza de hallarla. En todos lados la misma sequedad, los mismos hierbajos. Acerté a divisar en la lejanía una pequeña silueta negra, erguida, que tomé por el tronco de un árbol solitario. En cualquier caso, me encaminé hacia ella. Resultó ser un pastor. Treinta ovejas yacían a sus pies sobe la tierra achicharrada.

Me dio a beber de su calabaza y, poco después, me llevó a su morada, en un pliegue de la llanura. Se abastecía de agua (un agua excelente) de un pozo natural muy profundo sobre el que había dispuesto una polea rudimentaria.

Era hombre de pocas palabras. Así es como son quienes viven en soledad, pero se notaba que estaba seguro de sí mismo, con un convencimiento absoluto. Algo inesperado en aquellos campos. No vivía en una cabaña, sino en una casa de piedra que daba fe de los esfuerzos realizados para reformar la ruina que había encontrado allí a su llegada. El tejado era recio y firme. El viento contra las rejas producía un murmullo como el del mar en la orilla.

Estaba todo ordenado, los platos, limpios, el suelo, barrido, el rifle, engrasado; la sopa hervía en el hogar. Advertí entonces que iba pulcramente afeitado, que llevaba todos los botones bien cosidos, que había remendado si ropa con la meticulosidad que hace invisibles los remiendos. Compartió la sopa conmigo y luego, cuando le ofrecí mi petaca de tabaco, me dijo que no fumaba. Su perro, tan silencioso como el amo, era amistoso sin mostrarse servil.

De buenas a primeras dimos por sentado que me quedaba a pasar la noche. La aldea más cercana se hallaba a más de día y medio de viaje y, por otra parte, estaba más que familiarizado con la naturaleza de los escasos villorrios de aquellos pagos. Apenas cuatro o cinco, dispersos por los cerros, al final de largos caminos de carro. Los habitaban carboneros que vivían en la penuria. Las familias, apiñadas a causa de un clima en demasía severo tanto en verano como en invierno, no se libraban de los incesantes conflictos entre personalidades encontradas.

La ambición irracional alcanzaba proporciones desmesuradas debido a la continua ansia por escapar. Los hombres acarreaban las carretadas de carbón hasta la ciudad para luego regresar. El yugo perenne de aquel penoso trabajo vencía a los caracteres más firmes. Las mujeres avivaban los motivos de agravio en todo había rivalidad, en el precio del carbón como por un banco en la iglesia, en las virtudes opuestas como en los vicios, así como en la perpetua lucha entre el vicio y la virtud. Y por encima de todo estaba el viento, también incesante, crispando los nervios. Se daban epidemias de suicidios y frecuentes casos de locura, habitualmente homicida.

El pastor fue a por un saquito y vertió un montón de bellotas sobre la mesa. Comenzó a inspeccionarlas, una por una, con un gran concentración, separando las buenas de las malas. Yo fumaba en mi pipa. Le ofrecí ayuda. Me respondió que era su trabajo. Y, en efecto, en vista del esmero con que se entregaba a la tarea, no insistí. En eso consistió todota nuestra conversación. Tras separar una cantidad suficiente de bellotas buenas, las fue contando por decenas, al tiempo que eliminaba las más pequeñas o las que presentaban alguna grieta, pues ahora las examinaba con mayor detenimiento. Cuando hubo seleccionado cien bellotas perfectas, puso fin a la labor y se acostó.

Aquel hombre irradiaba paz. Al día siguiente le pregunté si me podía quedar un día más. Le pareció lo más natural, o, para ser exactos, me dio la impresión de que nada podía desconcertarlo. No es que tuviera una necesidad imperiosa de descanso, pero había despertado mi interés y quería saber más acerca de él. Abrió el redil y se llevó el rebaño a pastar. Antes de irse, sumergió en un cubo de agua el saco de bellotas cuidadosamente contadas y seleccionadas.

Advertí que a modo de cayado empuñaba una vara de hierro gruesa como un pulgar y de metro y medio de longitud. Andando a mi aire, seguí un camino paralelo al suyo. El pasto se hallaba en un valle. Dejó al perro a cargo del reducido rebaño y subió hasta donde yo me encontraba. Temí que fuera a reprenderme por mi indiscreción, mas no fue ni mucho menos así: él iba en aquella dirección y me invitó a acompañarlo si no tenía nada mejor que hacer. Trepó hasta la cresta de la loma, un centenar de metros arriba.

Entonces comenzó a clavar la vara de hierro en la tierra, abriendo agujeros en los que plantaba una bellota; luego rellenaba el agujero. Así plantaba robles. Le pregunté si aquella finca le pertenecía. Me repuso que no. ¿Sabía de quién era? No lo sabía. Suponía que era de propiedad comunal, o tal vez perteneciera a personas que no le otorgaban mayor importancia. No tenía el menor interés en descubrir de quién era. Plantó las cien bellotas con sumo cuidado.

Tras el almuerzo reanudó las tareas de plantación. Supongo que me mostré persuasivo en mi interrogatorio, pues obtuve algunas respuestas. Llevaba tres años plantando en aquel desierto. Había plantado ya cien mil bellotas. De las cien mil, veinte mil habían germinado. De las veinte mil, contaba con perder la mitad a manos de los roedores y de los impredecibles designios de la Providencia. Así pues, todavía quedaban diez mil robles con vida donde antes nada crecía.

Fue entonces cuando empecé a preguntarme qué edad tendría aquel hombre. Saltaba a la vista que había cumplido los cincuenta. Cincuenta y cinco, me dijo. Se llamaba Elzéard Bouffier. Una vez había poseído una granja en las tierras bajas. Allí había construido su vida. Perdió a su único hijo; luego a su esposa. Acabó retirándose a aquellos solitarios parajes, donde se encontraba muy a gusto viviendo sin prisas con sus ovejas y el perro. A su parecer, aquella tierra se estaba muriendo por la ausencia de árboles. Agregó que, a falta de otra ocupación más apremiante, había decidido poner remedio a aquel estado de cosas.

Puesto que en aquellos tiempos, a pesar de mi juventud, llevaba una vida solitaria, me constaba que debía tratar con amabilidad a los espíritus solitarios. Pero esa misma juventud me empujaba a considerar el futuro con relación a mí mismo y a una determinada búsqueda de la felicidad. Le dije que en treinta años sus diez mil robles serían magníficos. Respondió con toda sencillez que si Dios le concedía bastante vida, en treinta años habría plantado tantos más que aquellos diez mil serían como una gota de agua en el océano.

Por otra parte, estaba estudiando la reproducción de las hayas y tenía un vivero de plantones nacidos de hayucos junto a su casa. Los plantones, protegidos de las ovejas mediante una cerca de alambre, eran muy bonitos. También tenía en mente plantar abedules en los valles donde, según me dijo, había una cierta humedad a pocos metros bajo la superficie del suelo.

Al día siguiente, nos separamos.

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Un año después estalló la guerra de 1914, en la que me vi implicado durante cinco años. Un soldado de infantería apenas disponía de tiempo para reflexionar sobre los árboles. A decir verdad, aquel asunto no me había impresionado; lo había tomado como un hobby, una colección de sellos, para luego olvidarlo.

Finalizada la guerra, me encontré en posesión de una diminuta prima por desmovilización y un enorme deseo de respirar aire puro durante algún tiempo. Sin más propósito que éste enfilé otra vez la carretera hacia las tierras yermas.

El paisaje no había cambiado. No obstante, a lo lejos vislumbré, más allá del pueblo abandonado, una sombra de neblina grisácea que cubría las cumbres de las montañas como una alfombra. El día anterior había empezado a pensar de nuevo en el pastor plantador de árboles. “Diez mil robles -reflexioné-, ocupan mucho espacio.

Había visto morir a demasiados hombres a lo largo de aquellos cinco años como para dar por sentado que Elzéard Bouffier estaría muerto, más aún cuando a los veinte años se contempla a los hombres de cincuenta como ancianas a quienes nada les queda por hacer salvo morir. Mas no había muerto. En realidad, estaba mas vivo que nunca. Había cambiado de trabajo. Ahora sólo tenía cuatro ovejas y, a cambio, cien panales. Se había desprendido de las ovejas porque constituían una amenaza para los árboles jóvenes. Pues, tal como me explicó (y pude comprobar con mis propios ojos), la guerra no lo había trastornado lo más mínimo. Impertérrito, había seguido plantado.

Los robles de 1910 contaban entonces diez años de edad y ya eran más altos que nosotros. Un espectáculo impresionante. E quedé literalmente sin habla y, como tampoco él decía nada, pasamos todo el día caminando en silencio a través de su bosque. En tres sectores, medía once kilómetros de longitud por tres kilómetros en lo más ancho. Al recordar que todo aquello era fruto de las manos y el alma de una única persona desprovista de recursos técnicos, se comprendía que los hombres podían ser tan efectivos como Dios en ámbitos distintos del de la destrucción.

Había llevado a cabo su plan, y unas hayas que me llegaban al hombro y se extendían hasta donde alcanzaba la vista lo confirmaban. Me mostró hermosos grupos de abedules plantados cinco años atrás (es decir, en 1915, mientras yo luchaba en Verdún). Dispuestos en cuantos valles había supuesto (y acertado) que la capa húmeda casi afloraba, eran delicados como niñas pero estaban muy bien arraigados.

Fue como si la creación floreciera en una suerte de reacción en cadena. A él tanto le daba; tenía la determinación de concluir su tarea con toda sencillez; pero de regreso hacia el pueblo vi que el agua manaba en arroyos que llevaban secos desde tiempos inmemoriales. Aquel era sin duda el resultado más sobrecogedor de la reacción en cadena que mis ojos presenciaban. Alguna vez, tiempo atrás, el agua había corrido por aquellos riachuelos secos. Parte de los tristes villorrios mencionados antes fueron construidos en los emplazamientos de antiguos asentamientos romanos, de los que aún quedaban vestigios; y los arqueólogos, en sus exploraciones, habían hallado anzuelos donde, en el siglo veinte, se precisaban cisternas para garantizar un exiguo abastecimiento de agua.

El viento, además, esparcía las semillas. Con el resurgió del agua reaparecieron los sauces, los torrentes, los prados, los jardines y las flores en un alegato a favor de la vida. Pero esta transformación se produjo de forma tan gradual que se integró en el entono sin causar el menor asombro. Los cazadores, que subían a los páramos siguiendo la pista de las liebres y los jabalíes, advirtieron, por supuesto, la repentina aparición de arbolillos, pero la atribuyeron a un capricho natural de la tierra. De ahí que nadie se entrometiera en la labor de Elzéard Bouffier. De haber sido descubierto habría suscitado oposición. Pero pasaba desapercibido. ¿Quién, en los pueblos o en la administración, podría soñar siquiera en semejante perseverancia y tan magnífica generosidad?

Para hacerse una idea exacta de lo excepcional del personaje es preciso no olvidar que trabajaba en soledad absoluta: tan absoluta que hacia el final de su vida perdió el hábito de hablar. O tal vez fuese que no lo veía necesario.

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En 1933 recibió la visita de un guarda forestal para notificarle una resolución judicial que prohibía encender fuego al aire libre con vistas a proteger el crecimiento de aquel bosque natural. Era la primera vez, le dijo el hombre con toda ingenuidad, que oía hablar de un bosque surgido motu propio. Por aquel entonces Bouffier se disponía a plantar hayas en un lugar a unos doce kilómetros de su casa. Para ahorrarse tantas idas y venidas (pues ya había cumplido los setenta y cinco), decidió construir una cabaña de piedra junto a la plantación. Al año siguiente la levantó.

En 1935 el Gobierno envió a toda una delegación a inspeccionar el “bosque natural”. Un alto cargo del Servicio Forestal, un diputado, varios tecnócratas. Hubo mucho parloteo fútil. Se decidió que algo había que hacer y, por fortuna, nada se hizo salvo lo único que tenía sentido; el bosque fue puesto bajo la protección del Estado y se prohibió la producción de carbón. Pues resultaba imposible no dejarse cautivar por la belleza de aquéllos árboles jóvenes rebosantes de salud que lograron hechizar al mismísimo diputado.

Entre los funcionarios de la delegación se contaba un amigo mío, a quien desvelé el enigma. Un buen día de la semana de la semana siguiente fuimos juntos a visitar a Elzéard Bouffier. Lo encontramos trabajando con ahínco, a unos diez kilómetros del lugar donde se había efectuado la inspección.

Aquel guardabosque no era amigo mío porque sí. Se regía por firmes principios. Sabía guardar un secreto. Entregué los huevos que llevaba como presente. Comimos juntos y pasamos varias horas en muda contemplación del paisaje.

Por donde habíamos ido, las laderas estaban cubiertas de árboles de entre seis y ocho metros de altura. Rememoré el aspecto que ofrecía la región en 1913; un erial. El sosiego, el esfuerzo constante, el aire vigorizador de la montaña, la frugalidad y, por encima de todo, la paz de espíritu habían dotado a aquel hombre de una vitalidad impresionante. Era un atleta de Dios. Me pregunté cuántas más lomas cubriría de arboleda.

Antes de partir, mi amigo se limitó a recomendar algunas especies de árboles especialmente indicadas para las condiciones del suelo. Tampoco insistió en el tema. “Por la convincente razón -me diría después-, de que Bouffier sabe mucho más que yo”. Una hora de camino después, tras haberle dado unas cuantas vueltas, añadió: “Sabe mucho más que cualquiera. ¡Ha descubierto una forma maravillosa de ser feliz!”

Gracias a este funcionario quedaron a buen recaudo no sólo el bosque sino también la felicidad del hombre. Delegó el cometido en tres guardabosques, a quienes adoctrinó hasta tenerlos a prueba de las botellas de vino que los carboneros les ofrecerían.

La obra sólo se vio seriamente en peligro durante la guerra de 1939. Dado que los coches se propulsaban con gasógenos (generadores alimentados con leña), se disparó la demanda de madera. La tala se inició en el robledo de 1910, pero aquel sitio distaba tanto de cualquier estación de tren que la empresa resultaba temeraria desde el punto de vista financiero. Así que fue abandonada. El pastor no se enteró de nada. Se hallaba a treinta kilómetros del lugar, prosiguiendo su labor con toda tranquilidad, pasando por alto la guerra del treinta y nueve tal como había hecho con la del catorce.

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Vi a Elzéard Bouffier por última vez en junio de 1945. Tenía ochenta y siete años. Emprendí de nuevo la ruta de la tierra baldía; pero ahora, a pesar del caos que la guerra sembrara por todo el país, había un autobús que cubría el trayecto entre el valle de Durance y el monte. Atribuí el hecho de no reconocer los escenarios de mis anteriores viajes a la relativa velocidad de aquel medio de transporte. Me pareció, asimismo, que la carretera discurría por territorios nuevos. Pero me bastó el nombre de un pueblo para convencerme de que me hallaba, en efecto, en aquella comarca que había sido todo ruinas y desolación.

El autobús me dejó en Vergons. En 1913 aquella aldea de diez o doce casas tenía tres habitantes. Eran criaturas salvajes que se odiaban unas a otras, que vivían cazando con trampas, próximas aún, tanto física como moralmente, al estado de hombres prehistóricos. Por todas partes crecían las ortigas entre los restos de las casas abandonadas. Habían perdido toda esperanza. No les restaba más que esperar la muerte, una situación que raramente predispone a la virtud.

Todo había cambiado. Incluso el aire. En lugar de los severos vientos secos que solían atacarme, soplaba una brisa amable, cargada de fragancias. De las montañas llegaba un rumor como de agua: era el viento en el bosque. Lo más asombroso de todo fue oír un sonido real de agua cayendo en un estanque. Comprobé que habían construido una fuente que manaba en abundancia y (fue lo que más me emocionó) que alguien había plantado un tilo junto a ella, un tilo que contaría unos cuatro años, ya en plena floración, como un símbolo incontestable de la resurrección.

Por otra parte, Vergons daba fe de un empeño cuya envergadura exigía tener esperanza. Así pues, la esperanza había vuelto. Se retiraron los escombros, se abatieron las paredes derruidas y se restauraron cinco casas. Ahora se contaban veintiocho almas, cuatro de las cuales eran jóvenes casados. Las casas nuevas, recién enlucidas, estaban rodeadas de jardines donde crecían verduras y flores en ordenada confusión: calabazas y rosas, puerros y dragones, apios y anémonas. Se había convertido en la clase de pueblo que invita a vivir.

A partir de allí proseguí a pie. La guerra recién terminada aún no permitía que la vida floreciera en todo su esplendor, pero Lázaro se había levantado de la tumba. En las faldas de la montaña divisé pequeños campos de cebada y centeno; al fondo de los valles estrechos los prados reverdecían.

Han bastado ocho años desde entonces para que todo el campo rebose vitalidad y prosperidad. Allí donde en 1913 no vi más que ruinas, ahora se levantan granjas bien cuidadas, pulcramente enlucidas, testimonio de una vida cómoda y placentera. Los antiguos arroyos, alimentados por la lluvia y la nieve que acumula el bosque, fluyen de nuevo. Sus aguas se han canalizado. En todas las granjas, en bosquecillos de arces, las albercas rebosan agua clara sobre tapices de hierbabuena. Los pueblos se han ido reconstruyendo poco a poco. Las gentes de las llanuras, donde la tierra es costosa, se han establecido aquí, trayendo consigo juventud, acción y espíritu aventurero. Junto a los caminos encuentras hombres y mujeres campechanos y cordiales, muchachos y jovencitas que saben reír y han recuperado la afición por las meriendas campestres. Contando a los antiguos pobladores, irreconocibles ahora que viven con holgura, más de diez mil personas deben su felicidad a Elzéard Bouffier.

Cuando pienso que un solo hombre, armado únicamente de sus recursos físicos y morales, fue capaz de hacer surgir de un yermo esta tierra prometida, me convenzo de que, a pesar de todo, el género humano es admirable. Pero cuando hago el cómputo de la constante grandeza de espíritu y de la tenaz benevolencia que sin duda ha requerido alcanzar este resultado, me embarga un inmenso respeto por este viejo campesino iletrado que ha sabido completar una obra digna de Dios.

Elzéard Bouffier falleció tranquilamente en 1947, en el hospicio de Banon.

¿INTERNET LIBRE EN PELIGRO DE EXTINCIÓN?

Parece que desde el Parlamento Europeo (cuyos europarlamentarios, por cierto, cobran sus salarios libres de impuestos) hay una agenda en marcha para recortar las libertades en Internet y apretar más el cinturón de control.


La excusa es controlar la piratería y restringir el uso de las redes p2p para el intercambio de música, películas y contenido de entretenimiento. Sin embargo, las víctimas reales de este plan serán todos los usuarios de Internet y el acceso democrático e independiente a la información, la cultura y los bienes.

Proyectos como ECHELON son como el Gran Hermano, el ojo que todo lo ve, y están en marcha, supuestamente para protegernos, ¿o para vigilarnos? Las nuevas redes sociales que se integran en sitios web como Facebook para facilitar la comunicacion están bajo la atenta mirada de agencias, corporaciones y gobiernos. Aún así y a pesar de la censura todavía hay un espacio de opinión libre en el que expresar cualquier opinión.

Sitios de Internet por países



El próximo día 24 de Mayo hay una manifestación en Madrid convocada por la ASOCIACIÓN DE INTERNAUTAS en defensa de la libertad en la red.

El asunto nos afecta directamente ya que existe el riesgo real del recorte de libertades en la web acercándonos un poco más a la novela de George Orwell, "1984".


¡Todos somos parte interesada en Internet! ¡Tienes que actuar ya para salvarlo!

CÓMO HACERLO- HERRAMIENTAS

Aquí piedes encontrar una explicación técnica, artículo por artículo, por Monica Horten. Averigua tú mismo lo que está pasando.

La Open coalition ha enviado unas carta a los miembros del Parlamento Europeo (MEPs) con una explicación de los controvertidos artículos.

Tal como sugiere La Quadrature puedes:

1-Enviar un mail, una carta o llamar a tu MEP.

- Puedes utilizar esta carta tipo. Clicka aquí.

- Puedes personalizar tu carta e incluir información para llamar su atención, que tomen nota y que actuen apropiadamente. (No seas agresivo, no te harán caso).

2-Participa en el grupo de facebook http://www.facebook.com/group.php?gid=73537262931.

3- Reenvía esta información a tus contactos.

4- Mantente informado mediante blogs y otras fuentes de contrainformación en donde haya debate o se planteen temas distintos a los de los medios de comunicación oficiles.

Actúa YA!!!

JORNADA DE INTERCAMBIO - 10 de Mayo - Peñaflor

JORNADA DE INTERCAMBIO

DOMINGO 10 DE MAYO DE 2009

PZ. DEL CENTRO CÍVICO DE PEÑAFLOR (BUS 28 Y 128)

clic en la imagen para visitar noticia

PROGRAMA:

  • De 11 a 14h. MERCADILLO DE TRUEQUE.
    • Trae todo lo que quieras cambiar: un libro por un disco, la ropa que no te pones por un mueble, un juguete (no bélico) por una tomatera, un carrito por una herramienta, una bici por tus conocimientos de idiomas, sofware libre por un poema recitado, y todo lo que te apetezca...
  • 14h. Recogida del mercadillo y comida de fiambrera.
    • Trae tu tortilla para compartirla.
  • Después de la mesa:
    • Proyección del documental: “Los espigadores y la espigadora” de Agnes Varda
  • Durante el día:
    • Música en vivo amenizada por la Banda de Música de Peñaflor y Carlos y Lola . Animación infantil por La Cigarra Libre

*Si quieres participar > Contacto: pedidosecoflor@gmail.com
Organiza: ECOFLOR

ARAGÓN SE BAJA DEL TREN DE LOS SISTEMAS AGRÍCOLAS SOSTENIBLES


Queremos desde CERAI Aragón hacer un llamamiento a la reflexión y cordura política, como consecuencia de la reciente publicación por parte del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino de los datos de la superficie destinada a la Agricultura Ecológica en Aragón.

Según los datos del MARM referentes a la superficie de Agricultura Ecológica (AE) en España, Aragón es la Comunidad Autónoma que menos ha visto incrementada su superficie en Agricultura Ecológica en este último año, únicamente en un 0’4%.

Estos datos contrastan con la media de crecimiento de la superficie de Agricultura Ecológica Nacional, la cual se ha visto incrementada en un 33% (ver tabla adjunta).

Como ya se ha venido denunciando desde distintos colectivos agrarios, grupos ambientalistas, consumidores y desde el Comité Aragonés de Agricultura Ecológica, Aragón es la Comunidad Autónoma con menos apoyos económicos para la Agricultura Ecológica del territorio Nacional. El Gobierno de Aragón no solo no ha incrementado las ayudas para este tipo de producción sino que a día de hoy si un agricultor o ganadero quiere iniciarse en la Agricultura Ecológica no recibirá ni una sola ayuda.

Como consecuencia de este paso atrás de la administración aragonesa en el apoyo a la Agricultura Ecológica, Aragón a pasado de ser la segunda Comunidad Autónoma en superficie de AE a ser la cuarta, con visos de seguir bajando de posiciones.

Desde CERAI Aragón creemos que no apoyar la Agricultura Ecológica es no apoyar sistemas productivistas agrarios no contaminantes, no revitalizar el desarrollo rural ni la agricultura familiar, no impulsar los alimentos de calidad y no apostar claramente por la biodiversidad. Entendemos que hay que apoyar la Agricultura Ecológica ya que es la única agricultura que se basa en la obtención de alimentos de máxima calidad nutritiva, respetando el medio ambiente y conservando la fertilidad del suelo mediante la utilización óptima de los recursos locales, sin la aplicación de productos químicos de síntesis ni organismos modificados genéticamente.

Hay numerosos estudios comparativos entre productos obtenidos mediante Agricultura Ecológica y convencional, que demuestran que los productos ecológicos tienen una mayor concentración de vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes que los convencionales. Además se ha constatado que en el transcurso de estos últimos 25 años la composición de frutas y verduras ha sufrido perdidas considerables en el contenido de vitaminas y minerales, debidas al empleo de variedades comerciales, el empobrecimiento de los suelos, el almacenamiento durante largo tiempo y sin maduración natural, el transporte y el empleo de tratamientos químicos.

Además, la AE es una herramienta imprescindible para reducir las emisiones de CO2, aliada fundamental contra el Cambio Climático, tal como se desprende del informe de la FAO titulado “Agricultura baja en gases efecto invernadero: potencial de mitigación y adaptación de sistemas agrícolas sostenibles”, el cual concluye que “la AE mitiga los gases de efecto invernadero por su capacidad de reciclar nutrientes, por la utilización de plantas que fijan nitrógeno, por su menor dependencia de insumos y por ser un sistema agrario que incluye a los animales como parte importante de la producción agrícola”.

Una vez más parece que la clase política no esta en sintonía con lo que demanda la sociedad. El pasado 17 de abril una multitudinaria manifestación en Zaragoza, con más de 8.000 personas, demandó un sistema de producción distinto al actual, con el lema “Por una alimentación y una agricultura libre de transgénicos”, consumidores, agricultores, sindicatos y ecologistas decidimos decir basta a la poca implicación política en conseguir alimentos de calidad. Hoy por hoy Aragón es la mayor productora de transgénicos de Europa y la que menos recursos económicos destina a la Agricultura Ecológica. Esperemos que esta tendencia se vea invertida y que la voz de la sociedad no caiga en saco roto.

Desde CERAI Aragón pedimos que se apoye a los modelos agrarios que no contaminen, que nos proporcione alimentos de calidad, que favorezca a la agricultura familiar frente a la vorágine globalizadora, que dinamice el desarrollo rural, que apuesten claramente por la biodiversidad y por la soberanía alimentaria de los pueblos. Entendemos que la Agricultura Ecológica engloba gran parte de estos propósitos, por lo que no hacer lo posible para potenciarla, es no apostar por el desarrollo agrícola y rural de Aragón, no fomentando los alimentos de calidad.


Tabla 1: Superficie de Agricultura Ecológica en el año 2007 y 2008.


Comunidad Autónoma

Superficie inscrita en Agricultura Ecológica (ha). Año 2007.

Superficie inscrita en Agricultura Ecológica (ha). Año 2008.

Incremento de la superficie (%)

Andalucía

582.745,16

784.067,35

35

Aragón

70.229,25

70.493,88

0’4

Asturias

6.630,65

11.822,72

78

Baleares

19.284,79

23.007,74

19

Canarias

1.565,00

5.009,40

220

Cantabria

5.147,89

5.561,49

8

Castilla-La Mancha

48.452,24

119.668,13

147

Castilla y León

17.842,56

18.912,65

6

Cataluña

60.094,67

62.331,00

4

Extremadura

65.673,00

85.805,57

31

Galicia

10.985,69

12.895,10

17

Madrid

4.918,16

5.116,05

4

Murcia

24.683,07

37.599,69

52

Navarra

28.378,53

29.367,80

3

La Rioja

8.560,76

8.626,72

1

País Vasco

1.061,74

1.350,51

27

Comunidad Valenciana

32.069,51

36.116,09

13

Total Nacional

988.322,67

1.317.751,88

33

*Fuente: www.mapa.es/alimentacion/pags/ecologica/pdf/2008.pdf

PRÓXIMAS ACTIVIDADES INTERESANTES

se informa de las siguientes actividades,

- Huelga de consumo eléctrico en España. De 22 a 22:15. Hoy. Apaga tu diferencial.
- Mercadillo de trueque, 9 de mayo en Huesca. Organiza: Eléboro
- Jornada de Intercambio, 10 de mayo en Peñaflor. Organiza: Ecoflor
- Próximo Sábado Social, 16 de mayo en el huerto de Santa Isabel. Organiza: Huértatelo!!
- V Aniversario del huerto de Santa Isabel, 20 de junio en el huerto de Santa Isabel. Organiza: CERAI y Huértatelo!!

"La gente se arregla todos los días el cabello. ¿Por qué no el corazón?" Proverbio chino.
"La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz." Proverbio

Un abrazo,

Hortal Social Biológico Dinámico Santa Isabel (huertocerai.blogspot.com)
Huértatelo!! Cooperativa Social de Autoconsumo de Agricultura Biológico Dinámica (huertatelo.blogspot.com)
"Podréis sacarme de la tierra, pero no podréis sacar la tierra de mí"

PLATAFORMA ZARAGOZA ANTIFASCISTA

El próximo 1 de Mayo el partido racista Alianza Nacional (AN) ha convocado una manifestación en Zaragoza a las 12 de la mañana que recorrerá Conde Aranda. AN es un partido que se considera heredero del nazismo alemán y el fascismo italiano y así se definen: “Alianza Nacional es un partido político de carácter nacionalista, social e identitario. Nuestros principios son nuestra nación, España y nuestra sangre, nuestra raza, ya que no entendemos la nación sin la raza, sino que para nosotros la nación es una consecuencia de esta. Para nosotros la nacionalidad la da la sangre y no los organismos oficiales, así pues no reconocemos como ciudadanos ni españoles a toda aquella gente que no tenga nuestra sangre ni sea de nuestra raza y no podrán ser españoles por muchos carnés que otorgue el sistema todos aquellos individuos que consiguen la nacionalidad española sin ser siquiera de raza europea ya que lo único que están logrando es suplantar a los españoles y arrebatarles su tierra y su futuro".

AN nutre sus filas de violentos y reconocidos neonazis: los líderes Íñigo Pérez de Arreusti y Pedro Pablo Peña han estado en la prisión de Segovia por tenencia de armas y material inflamable para fabricar explosivos. También pasó por prisión su delegado en Málaga Eduardo Clavero, condenado por el asesinato de un joven que le negó un cigarro en Abril de 1990". Además organiza conciertos que promueven el odio racial (1º de Mayo 2006, Fallas 2007, ambos en Valencia, a raíz de las críticas en prensa se han intentado desvincular mediante la formación por parte de sus miembros de Boxroom House, especie de productora ilegal de conciertos en los que se exalta el racismo, los regímenes antidemocráticos, se exhibe parafernalia y simbología neonazi, y se usan como punto de encuentro y foco de captación, realizando conciertos con bandas extranjeras y nacionales por todo el estado desde 2007), realizan campañas xenófobas y homófobas ("la inmigración destruye tu futuro", "frente a la inmigración y la entrada de productos extranjeros"), y charlas y actos con invitados tan ilustres como David Irving (historiador británico filonazi condenado a 3 años en 2006 en Viena por negacionista, fue extraditado a Reino Unido y no pisó la cárcel a cambio de prometer no volver a negar la existencia de las cámaras de gas), David Duke (ex-líder del Ku Klux Klan, en una de sus visitas presentando el libro antisemita "Supremacía Judía") o Manfred Roeder (miembro de las Juventudes Hitlerianas y combatiente en Berlín durante el fin de la II Guerra Mundial, también condenado por apología del nazismo; su conferencia se titulaba "Mi vida durante el Reich" y provocó que el centro Simon Wiesenthal, dedicado a la persecución de nazis en todo el mundo, remitiese una carta de protesta al ministro del Interior español, en el que se le instaba al gobierno a cumplir con los compromisos contraídos con la UE en materia de antirracismo).

Por ello, la elección del recorrido de su manifestación no es en absoluto casual: tal como sucedió el pasado 28 de Marzo en el madrileño barrio de Vallecas en la marcha convocada por el partido fascista MPS, Alianza Nacional busca provocar exhibiendo su simbología racista y realizando sus insultantes cánticos en un barrio humilde y multicultural como es San Pablo, amparándose en el paraguas legal que les confiere el ser partido político.

Por esto, los más de cuarenta Colectivos Sociales, Asociaciones Vecinales y de Inmigrantes, Sindicatos y Partidos Políticos que formamos la Plataforma Zaragoza Antifascista, la misma que salió a la calle el pasado 22 de Noviembre de forma absolutamente pacífica para protestar por la concesión de espacios a grupos abiertamente neonazis y racistas, exigimos, una vez más, responsabilidades a la Delegación de Gobierno y a las autoridades competentes y que eviten cualquier acto de carácter fascista, racista y xenófobo en nuestra ciudad, prohibiendo la manifestación de Alianza Nacional así como el concierto musical con grupos neonazis programado para ese mismo día.

Hacemos un llamamiento a la ciudadanía para que salgan a la calle el 1º de Mayo para defender los derechos de la clase trabajadora y mostrar su total rechazo a cualquier actitud racista, fascista, homófoba y xenófoba.

¡No queremos racistas en nuestras calles!

Plataforma Zaragoza Antifascista somos:

COORDINADORA ANTIFASCISTA DE ZARAGOZA
ASOCIACIÓN DE VECINOS DE LA MADALENA
ASOCIACIÓN DE VECINOS DE VENECIA
ASOCIACIÓN DE VECINOS DE LANUZA-CASCO VIEJO
CENTRO SOCIAL EL CANTERO DE TORRERO
CASA DE JUVENTUD DE LA MADALENA
ASOCIACIÓN DE VECINOS ARREBATO
IZQUIERDA ANTICAPITALISTA
CHUNTA ARAGONESISTA - ZARAGOZA
MAGO FERMIN
COLECTIVO ZARAGOZA REBELDE
D-GENEREDAS
LASDEL8
PEDALEA
COLECTIVO DE OBJECIÓN Y ANTIMILITARISMO
DIAGONAL PERIÓDICO
ASAMBLEA DE OKUPAS
BIBLIOTECA FRIDA KAHLO
RADIO TOPO
KOMANDO GÜEBO
RADIO LA GRANJA
REAS ARAGÓN
ORGULLO LGTB
SINDICATO OBRERO ARAGONÉS (SOA –STA)
CONFEDERACIÓN GENERAL DEL TRABAJO (CGT)
GRUPO DE ESTUDIOS URBANOS “A ZOFRA”
ASAPA
CARACOL ZARAGOZA – RED POR LA AUTONOMIA ZAPATISTA
PARTIDO COMUNISTA ESPAÑA EN ARAGÓN (PCA-PCE)
IZQUIERDA UNIDA EN ARAGÓN (IU)
ECOLOGISTAS EN ACCIÓN
PLATAFORMA EN DEFENSA DE LAS MONTAÑAS
COMITÉ DE SOLIDARIDAD INTERNACIONALISTA
CHOBENALLA
PUYALÓN
A ENRESTIDA
BLOQUE INDEPENDENTISTA DE CUCHAS
STONEWALL
BRIGADAS ANTIFASCISTAS (BAF)
PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA (PCE - ML)
COLECTIVO DE JÓVENES COMUNISTAS
ACCIÓN SOCIAL SINDICAL INTERNACIONALISTA (ASSI)
ASOCIACION CULTURAL LA KATXARRAKA
ASTRAL
CHERA
CENTRO SOCIAL AUTOGESTIONADO LA REVUELTA
OFFENSIVE MASSIVE

contra el racismo y la xenofobia

NO QUIERO TRANSGÉNICOS